Dormir tranquilo con una solución de continuidad.

¿Alguna vez habéis visto una solución informática que no se haya probado y aun así funcione bien?

La secuencia típica de la implantación de una solución de Continuidad de Negocio consiste en:

          • Pedir ofertas a varios proveedores

          • Seleccionar una solución

          • Instalar la solución

          • Cerrar el proyecto

Un “Sí” en la hoja de requerimientos de los auditores, en la línea ¿Existe una solución de Continuidad de Negocio? Bien, pero la mayoría de los auditores insiste que no basta sólo con implantar una solución, sino que hay que probarla periódicamente.

 El año pasado la empresa ESG (http://www.enterprisestrategygroup.com/) publicó un estudio según el cual, casi la mitad de los responsables de informática de las empresas no están convencidos que sus datos más críticos estén realmente protegidos por las soluciones implantadas. Según nuestra opinión, esto no es culpa de los productos. La inseguridad que muestra el estudio se debe al hecho de no probar la solución, de no haberla visto actuando, si no en las situaciones difíciles para la empresa, al menos en unas pruebas. Con estas pruebas también se aprende a actuar con seguridad y naturalidad cuando la solución entra en acción.   

Si implantas un ERP o un CRM que tiene 5, 50 o 2.000 usuarios, estos usuarios te dicen cuándo algo no funciona bien. Y el proveedor, en más o menos corto tiempo resuelve la situación. Pero una solución de Continuidad de Negocio (Alta Disponibilidad o Recuperación de Desastres) puede aparentemente replicar los datos al servidor de respaldo, pero en el momento de activarlo debido a una contingencia, las aplicaciones pueden no arrancar, hacerlo con problemas o tardar mucho más tiempo del previsto.

Las razones pueden ser múltiples:

          • Errores de instalación

          • Fallos en los mecanismos que tiene la solución para auto-comprobar su funcionamiento

          • Otros fallos de la solución

          • Errores operativos de la instalación

          • Cambios de entorno

          • Réplica de objetos dañados en el momento del fallo del servidor de producción

         • Errores operativos del personal en el momento de failover (conmutación al servidor de respaldo)

Ahora pensémoslo bien: ¡Esta solución no debe fallar! La tenemos para que actúe cuando todo lo demás haya fallado. Es la última instancia para mantener en funcionamiento la empresa, cuando el servidor de producción (o todo el centro de proceso de datos) no pueda cumplir su función.

La forma de garantizar este importantísimo rol de la solución de Continuidad de Negocio es, en realidad,  sencilla. Un mantenimiento continuado y un soporte proactivo que – desde luego – incluya pruebas periódicas de failover (cambio de rol de los servidores). Las empresas que llegan a comprender esto, ya sea por su sentido común o por experiencias más o menos dramáticas, realizan las pruebas periódicamente.

Esta es la forma de adquirir la confianza en la solución de Continuidad de Negocio. Algunos usuarios inclusive alternan regularmente la función de los dos servidores y no tienen predefinido cuál es el de producción y cuál el de respaldo.


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